Palabra sazonada con sal Salmos 18:20

“Jehová me ha premiado conforme a mi justicia, conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado” Salmos 18:20
Cuando era niño y jugaba con barro siempre mis manos quedaban muy sucias, aunque luego me lavara usando jabón, aún entre mis uñas quedaba barro y mi madre me indicaba que debía lavarme nuevamente, hasta estar totalmente limpio.
Así es cuando jugamos con el pecado, siempre queda la mancha en las manos, y aunque intentemos engañar a las demás personas con relación a nuestro andar, siempre habrá algo que va a delatarnos, el nerviosismo si nos preguntan respecto a alguna mentira, el daño en nuestro cuerpo si introducimos sustancias dañinas como el alcohol y las drogas, la desconfianza cuando hemos defraudado a una persona, en fin, tantas cosas.
Sólo Dios puede lavarnos hasta lo último de nuestros pecados y poder presentar manos limpias delante de Él, entonces nos recompensará con su perdón y le añadirá bendiciones como la descrita el salmo 91:10 “No te alcanzará ningún mal, ni plaga tocará tu morada”
Amado Dios, mis manos levanto hasta Ti, límpiame cada día más para poder ser digno de alcanzar tus promesas, en el nombre de Jesús, amén.

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Bladimir Sabas Sánchez Cedeño

es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …

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