Palabra sazonada con sal Salmos 18:27

“Porque tú salvarás al pueblo afligido, y humillarás los ojos altivos.” Salmos 18:27
Cuando un pueblo clama a Dios por la aflicción que está pasando, Dios escucha y obra, pero es necesario que el pueblo además de afligido sea humilde delante de Dios, que le reconozca y le honre, porque si no es así, sencillamente estará abandonado a su propia suerte.
2 crónicas 7:14 “si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”.
La salvación de la aflicción no es automática, debe ser precedida por el reconocimiento a Dios, el buscarle con un corazón sincero, apartarse del pecado y convertirse.
Por otro lado, los ojos altivos de quien aflige serán humillados, esa es la justicia de Dios, leemos en Proverbios 16:18 “Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu”, su propia soberbia será lo que ocasione su caída.
Tendremos paz y sustento, justicia y salvación.

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Bladimir Sabas Sánchez Cedeño

es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …

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