“Dios mío, clamo de día, y no respondes; y de noche, y no hay para mí reposo” Salmos 22:2
El título de este salmo es “un grito de angustia y un canto de alabanza”, ciertamente puede ser angustioso cuando clamamos al Dios Todopoderoso y sentimos que no nos responde, eso puede hacernos perder la fe, creer que Dios no nos escucha y que no hay reposo para nosotros en Él.
Sin embargo, debemos entender que Dios no es el genio de la lámpara que nos concederá los deseos, Él conoce todas las cosas, las actuales y las por venir, y por eso a veces tarda en darnos una respuesta, o tal vez la respuesta que recibimos no es la esperada.
Dice Jeremías 29:11 “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”.
Él conoce si lo que le estamos pidiendo es bueno o no para nosotros, quizás debamos esperar para un mejor momento o no nos conviene en este momento por cualquier situación que no conocemos, pero Él sí.
Amado Padre, no es fácil, pero esperaré en Ti, sabiendo que me darás una respuesta a mi oración según tu voluntad, que es buena, agradable u perfecta, amén.
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
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