“A ti clamaré, oh Jehová. Roca mía, no te desentiendas de mí, para que no sea yo, dejándome tú, semejante a los que descienden al sepulcro” Salmos 28:1
El salmista clama a Dios, porque siente que Dios se ha desentendido de él, sin embargo, sabemos que eso no es así, nuestro Padre celestial jamás se desentiende de sus hijos, cada vez que nosotros clamamos Él nos escucha
Jeremías 33:3 “Clama a mí y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”.
Ese mismo que nos mostrará lo que no conocemos, está dispuesto a atendernos en todo momento, Él no se cansa.
La seguridad de que Él estará siempre con nosotros lo refleja Josué 1:5 “Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé” y en Isaías 41:17 “Los afligidos y menesterosos buscan las aguas, y no las hay; seca está de sed su lengua; yo Jehová los oiré, yo el Dios de Israel no los desampararé”.
Por eso sabemos que no seremos semejantes a los que descienden al sepulcro.
Amado Padre, gracias porque sé que siempre estás conmigo, amén.
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
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