«Las riquezas de los sabios son su corona; pero la insensatez de los necios es infatuación.» Proverbios 14:24
Este verso habla de riquezas, pero no como un lastre que pueda impedir que confiemos primeramente en Dios, sino como una corona de los sabios.
¿Cómo puede ser entonces que las riquezas sean corona? Realmente la riqueza en sí no es mala, nosotros somos mayordomos de lo que Dios nos da, pero la esa riqueza no puede sustituir al Eterno en nuestras vidas, leamos Deuteronomio 8:11-14 «Cuidate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre». Queda muy claro que es Dios quien nos da el hacer riquezas, por tanto, son suyas, no nuestras, leamos ahora el verso 18 «Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este dia.» De alli que el punto no sea tener o no tener riquezas, sino no acordarnos de las enseñanzas del Altisimo para ponerlas por obra.
El otro punto importante es no permitir que la búsqueda de riquezas sea la brújula de nuestra vida, veamos 1 Timoteo 6:9-10 «Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.» Y Mateo 6:24 «Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas»
Oración: Amado Padre, te doy gracias porque me has dado el poder de hacer riquezas, pero ellas no te sustituirán en mi corazón. Amén.
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
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