«Sin bueyes el granero está vacío; más por la fuerza del buey hay abundancia de pan.» Proverbios 14:4
En el pasado los bueyes eran usados para arar la tierra, quitar las piedras que estorbaban a la siembra y así poder colocar la semilla que daría el tan anhelado fruto para el sustento propio y de la familia, mientras más fuerte el buey, mejor hacia su trabajo, lo curioso es que debían ser dos bueyes para poder hacer mejor el trabajo, uno solo no era suficiente.
Hoy en día podemos decir que necesitamos la fuerza del buey para arar la tierra donde vamos a sembrar la Palabra. Sabemos que el ejercicio físico ayuda a fortalecer los músculos para el trabajo pesado; asimismo, el ejercicio espiritual es necesario para que esas fuerzas de búfalo en nosotros crezcan cada día y llevemos el Mensaje de Dios a todos cuantos podamos. La oración y el ayuno son ese ejercicio espiritual que necesitamos, la búsqueda constante de la llenura del Espiritu Santo para que nunca nos falten fuerzas. Esa llenura nos llevará a poder quitar toda piedra que el enemigo quiera colocar delante de nosotros para estorbar en la siembra de la Palabra.
Cada vez que nos llenamos del Poder Divino que proviene del Espíritu Santo tendremos autoridad para quitar del paso todo tropiezo, cumpliendo lo que Jesús nos enseñó en Marcos 11:23 «Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.» Entendiendo que Jesús nos ha dado la autoridad para ordenar a la creación que no estorbe a los propósitos de Dios.
Una vez que hemos quitado todo tropiezo que el enemigo haya podido colocar para evitar que las personas conozcan al Todopoderoso, es hora de sembrar, pero al igual que con los bueyes, no podemos hacerlo solos, necesitamos el obrar del Espiritu Santo en nosotros, dice 1 Corintios 2:4,5 «y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios»
Oración: Amado Espíritu Santo, que tus dones me acompañen cada vez que comparta Tu Palabra, para que el poder de Dios se manifieste a todas las personas, amén
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
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