«El hijo sabio alegra al padre; mas el hombre necio menosprecia a su madre.» Proverbios 15:20
Nuevamente, nos encontramos con un versículo que compara al hombre sabio con el hombre necio. Desde la perspectiva bíblica, el sabio es aquel que cree y teme a Dios, mientras que el necio es quien dice en su corazón que Él no existe o decide no temerle.
Es oportuno examinar algunos ejemplos en las Escrituras. Un claro ejemplo de necedad fue el faraón del Éxodo; él no creyó en el poder de Dios para liberar a Israel, endureció su corazón y se negó a temerle. Debido a esto, su pueblo sufrió el azote de las plagas hasta que el monarca reconoció la soberanía divina y los dejó ir. En contraste, un ejemplo de un hombre temeroso de Dios fue José: su profundo temor al Señor lo llevó a rechazar la propuesta indecorosa de la esposa de Potifar, prefiriendo huir y enfrentar la cárcel antes que fallarle a su Creador.
Ser sabios o necios está en nuestras manos. Si conocemos la voluntad de Dios, se nos presentan dos caminos: creerle y aceptarle para nuestra salvación, o darle la espalda para nuestra propia condena. De cada uno de nosotros depende elegir la vida o la muerte.
Amado Padre, seré sabio para tener vida eterna. Amén
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
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SABIOS O NECIOS
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