«El corazón del justo piensa para responder; mas la boca de los impíos derrama malas cosas.» Proverbios 15:28
Una persona sabia mide las consecuencias de lo que dice antes de hablar. No podemos excusarnos en que «hablamos sin pensar», pues el cerebro siempre procesa una idea antes de articularla, aunque sea en un microsegundo. Lo que realmente sucede es que omitimos evaluar las consecuencias al dejarnos llevar por la ira o la ansiedad.
Una técnica útil es pausar diez segundos antes de responder. Ese breve lapso basta para que la mente procese la situación y entienda lo estéril que resulta engancharse en una discusión; sobre todo si defendemos nuestra fe ante alguien que solo busca contender sobre nuestra experiencia como hijos del Eterno.
Proverbios 15:1 nos recuerda: «La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor.» Asimismo, Santiago 1:19 nos exhorta: «Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse.» Darse unos segundos para meditar permite poner cada palabra en las manos de Dios antes de emitirla.
Amado Padre, tomo el control de lo que digo para evitar discusiones inútiles; reconozco que quien convence eres Tú. Amén
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
Palabra sazonada con sal Proverbios 15:28
PENSAR, LUEGO HABLAR
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JUEZ JUSTO
«Porque Jehová el Altísimo es temible; Rey grande sobre toda la tierra.» Salmos 4…
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