«En la casa del justo hay gran provisión; pero turbación en las ganancias del impio.» Proverbios 15:5
Lo primero que debemos recordar de cara a este versículo es que nosotros no somos justificados por nosotros mismos, nada de lo que hagamos puede darnos la salvación, sino solo el arrepentirnos y creer en Jesús, según leemos en Romanos 8:8-10 «Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.»
Por otra parte, tenemos la promesa de parte de Jesús dada para los que hemos sido justificados por fe, leamos ahora Mateo 6:36 «Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.» También para nosotros es la promesa de Lucas 6:36 «Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medis, os volverán a medir.» Todas estas promesas están dadas para que confiemos plenamente en que Dios ve por nosotros, Él nos dará lo que necesitamos de una manera u otra.
Para el impío Dios tiene aflicción según leemos en Salmos 37:16-17: «Mejor es lo poco del justo, que las riquezas de muchos pecadores. Porque los brazos de los impíos serán quebrados; mas el que sostiene a los justos es Jehová».
Oración: Amado Padre, sé que eres mi pastor y nada me faltará, en tus manos estoy seguro porque Tú no me dejarás ni me desampararás. Amén.
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
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