Palabra sazonada con sal Romanos 8:24

CONFIAR EN SUS PROMESAS

«Porque fuimos salvos con esperanza; pero una esperanza que se ve no es esperanza, pues ¿quién sigue esperando lo que ya ve?» Romanos 8:24

En este verso el apóstol hace una pregunta retórica: ¿quién espera lo que ya puede ver? La respuesta es evidente, nadie espera por lo que puede ver, pero, cuando es algo que todavía no vemos, seguimos aguardando, con la certeza de que lo recibiremos, no por pensamientos positivos, sino sabiendo que quien prometió es fiel y cumplira.

Esto es aplicable, por una parte, a la esperanza de salvación por fe, porque no podemos ver nuestra salvación y no la veremos, sino hasta salir de este mundo. Sin embargo, estamos seguros de que somos salvos por haber confesado con nuestros labios a Jesucristo como Señor y Salvador según la promesa de Romanos 10:8-10: «Más bien, ¿qué dice?: Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y si crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se hace confesión para salvación.» o También el Espíritu Santo nos da fe de esta salvación, no necesitamos hacer más nada, leamos al respecto efesios 1:13-14 «En él también ustedes, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de su salvación, y habiendo creído en él, fueron sellados con el Espiritu Santo que había sido prometido, quien es la garantía de nuestra herencia para la redención de lo adquirido, para la alabanza de su gloria.»

Por otra parte, esta esperanza también es aplicable a nuestra fe, porque muchas veces tenemos una promesa de parte de Dios sobre algún aspecto de nuestras vidas y es posible que pase el tiempo y no veamos materializada esta promesa, sin embargo, leemos en hebreos 10:23 «Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.» No olvidemos que Abraham esperó 25 años para ver la promesa de un hijo, esperemos con toda confianza en lo que Él nos ha dicho, podemos estar seguros de que cumplirá.

Oración: Amado Padre, creo en Ti, sé que tus promesas son lo más seguro del mundo, amen.

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Bladimir Sabas Sánchez Cedeño

es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …

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