Palabra sazonada con sal Romanos 8:33

NINGUNA MALDICIÓN ME TOCA

«¿Quién acusará a los escogidos de Dios? El que justifica es Dios.» Romanos 8:33

Este verso nos da valor como hijos de Dios que somos, porque constantemente somos juzgados y señalados por los hijos de la desobediencia, aquellos que han sido cegados por el enemigo para que la luz de Cristo no los ilumine; la buena noticia es que quien nos justifica es Dios, no el hombre.

En ese sentido, de nosotros como cristianos pueden hablar todo lo que les parezca, pero eso no va a cambiar en nada nuestra relación con Dios y con los demás, incluyendo a quienes hablan mal de nosotros, porque el Señor Jesús dice en Lucas 6:27 y 28 «Pero a ustedes, los que oyen, les digo: Amen a sus enemigos y hagan bien a los que los aborrecen; bendigan a los que los maldicen y oren por los que los maltratan.» Leí en estos días una frase que decía que somos la sal de la tierra, no el azúcar. Eso significa que va a haber personas a quienes no les agrademos, sin importar lo que hagamos a su favor o a favor de su familia, pero eso no nos debe detener de predicar la Palabra y de hacer el bien a todo el que podamos. De Jesús hablaron mal hasta el punto de decirle que estaba endemoniado, no es de extrañar que de un hijo de Dios digan lo mismo; Jesús lo advirtió en Mateo 10:24-25 «El discipulo no es más que su maestro ni el siervo más que su señor. Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al padre de familia lo llamaron Beelzebul, ¡cuánto más lo harán a los de su casa!»

Al final, lo importante es que quien nos justifica es Dios, no el hombre, y la recompensa no viene del hombre, sino de Dios. Veamos lo que dice Mateo 5:11-12 «Bienaventurados son cuando los vituperen y los persigan, y digan toda clase de mal contra ustedes por mi causa, mintiendo. Gócense y alegrense, porque su recompensa es grande en los cielos; pues así persiguieron a los profetas que fueron antes de ustedes.»

Oración: Amado Padre, te doy gracias porque toda palabra de maldición que han enviado en mi contra choca contra tu presencia en mi vida y cae al piso sin hacer efecto alguno, amén

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Bladimir Sabas Sánchez Cedeño

es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …

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