«Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne» Romanos 9:3
Pablo dice de sí mismo que preferiría ser anatema para lograr salvar a los que son hebreos como él, pero que no creen en Cristo. Al hablar de anatema aclara que se trata de estar separado de Cristo, esto de ser anatema es interesante de estudiar.
En el antiguo testamento tenemos un caso en el que Josué le dijo al pueblo que iban a tomar Jericó, pero que no tomaran nada de la ciudad, sino que quemaran todo, leemos en Josué 6:18 «Pero vosotros guardaos del anatema; ni toquéis, ni toméis alguna cosa del anatema, no sea que hagáis anatema el campamento de Israel, y lo turbéis». El caso es que un guerrero llamado Acán tomó algunas cosas y las escondió en su tienda, como consecuencia de esto el pueblo fue derrotado en la siguiente batalla contra la ciudad de Hai, frente a ello Josué consulta a Dios sobre lo que había sucedido y por qué habían sido derrotados a lo que Dios le indica en 7:12 «Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les mandé; y también han tomado del anatema, y hasta han hurtado, han mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres.» La maldición no se fue del campamento sino hasta que el anatema fue destruido. Hoy en día podemos traer anatemas a nuestros hogares sin percatarnos y ser perturbados por ello.
Personalmente he tenido algunas experiencias al respecto, en una ocasión el Señor le mostró a mi esposa una visión donde ella vio dos folletos que caían al suelo y el Señor le dijo «anatema» ella hizo una limpieza profunda de la casa y encontró dos folletos llamados despertad y atalaya y los vio caer al suelo, tal y como el Señor le mostró. De inmediato procedió a destruirlos. En otra ocasión el Señor le advierte de nuevo y ella comienza a revisar entre sus cosas de costura y encontró una caja de fósforos con una imagen de un idolo impresa en una de las caras. Finalmente ella había comprado unos gorros rojos de Santa en una Navidad y el Señor se los mostró también como anatema y tuvo que destruirlos. Dios es celoso y nosotros debemos estar atentos para no introducir anatemas en nuestras casas y destruir los que podamos tener
Oración: Amado Padre, no permitiré que haya anatema en mi hogar, te pido que si llevo a mi casa algo que no te agrade me lo muestres para poder destruirlo, amén
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
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