«En esto conoceré que de mi te has agradado: en que mi enemigo no cante victoria sobre mí.» Salmos 41:11
Los cristianos tenemos un enemigo poderoso y peligroso, que no podemos desestimar, aunque la Biblia me asegura que ese enemigo está vencido, no es menos cierto que él intentará en todo momento hacernos caer, leemos en 1 Pedro 5:8: «Sean sobrios y velen. Su adversario, el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quién devorar.»
Entendemos por lo anterior que no tenemos lucha con las personas, sino con el enemigo que las ha cegado y actúa por medio de ellas; de ello nos habla Efesios 6: 10-12: «Por lo demás, fortalézcanse en el Señor y en el poder de su fuerza. Vístanse de toda la armadura de Dios, para que puedan hacer frente a las intrigas del diablo; porque nuestra lucha no es contra sangre ni carne, sino contra principados, contra autoridades, contra los gobernantes de estas tinieblas, contra espíritus de maldad en los lugares celestiales.» Así que, nuestras armas deben ser igualmente espirituales, cuando alguien se levante en nuestra contra, lo primero que debe hacer es declarar Isaías 5:17 «Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mi vendrá, dijo Jehová.» Proceda a atar toda lengua mentirosa que se levante en su contra y establezca Romanos 8:31: «¿Qué, pues, diremos frente a estas cosas? Si Dios está por nosotros, ¿quién contra nosotros?». Tome la armadura de Efesios 6 y comience la batalla contra las huestes, principados y potestades, ate los que se están levantando en su contra en el nombre de Jesús y declare que sus enemigos están vencidos y debajo de sus pies. Selle su batalla declarando Romanos 8:31: «¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?»
Esto no es una formula fija, es lo que a mi me funciona, usted debe dejarse guiar por el Espiritu Santo para saber cómo pelear, lo importante es recordar que no son las personas quienes buscan su mal, sino los espiritus inmundos que influyen en ellas, asi nuestra pelea no es contra la persona, sino contra el enemigo de nuestras almas, el cual está vencido desde ya.
Oración: Amado Padre, entiendo que Tú peleas por mí y yo estaré tranquilo, me has dado las armas adecuadas y las usaré en contra del enemigo de mi alma, amén.
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
Palabra sazonada con sal Romanos 10:12
SALVACIÓN AL ALCANCE DE TODOS
«Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo …
Palabra sazonada con sal Juan 18:5
DEIDAD DE JESÚS
«Le respondieron: A Jesús nazareno. Jesús les dijo: Yo soy. Y estaba tambi�…
Palabra sazonada con sal Proverbios 15:15
CONSUELO AL AFLIGIDO
«Todos los días del afligido son difíciles; mas el de corazón contento…