«Pues que tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has desechado? ¿Por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo?» Salmos 43:2
Lo primero que este verso admite es que Dios es nuestra fortaleza. Una fortaleza es un sitio erigido para proteger bien sea a una población, a una familia o, en este caso, a una persona. El autor dice que Dios es su fortaleza, haciendo ver que es quien lo protege en todo momento de los ataques del enemigo en todo momento.
A pesar de que el autor dice que Dios es su fortaleza, en seguida lo asalta la duda, porque luego dice que lo ha desechado; pero Dios no desecha a nadie a menos que la persona le dé la espalda. De eso nos habla Romanos 1:24 y 25 «Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.»
Algunas veces sentiremos como que Dios no nos escucha, como que no tenemos la respuesta que estamos esperando, o sencillamente, oramos y solo obtenemos el silencio de Dios; si este es el caso, debemos esperar en Él, sabiendo que Él es fiel a sus promesas y una de ellas la tenemos en Josué 1:5 «Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.»
Por otra parte, también debemos tener presente que Dios nos ha librado de la opresión del enemigo, él no tiene nada en nosotros, ha sido derrotado por Jesús y está bajo nuestros pies. Cuando Jesús leyó delante de la congregación el libro de Isaías, dijo que se había cumplido lo escrito alli «El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor.»
Oración: Amado Padre, sé que no me has dejado, ni me has desamparado, yo esperaré en Ti y tendré la victoria que proviene de Ti, amén
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
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