«Nos hiciste retroceder delante del enemigo y nos saquean para si los que nos aborrecen.» Salmos 44:10
La única manera de que retrocedamos delante del enemigo es que Dios lo permita, de otra manera no puede hacerlo. Nada de lo que tenemos nos puede ser quitado, desde nuestra propia salvación hasta lo material, incluyendo la salud.
Lo anterior lo sabemos por la historia de Job. El enemigo querÃa hacer que Job le diera la espalda a Dios, pero debÃa pedirle permiso al Eterno para poder hacer daño a las cosas que Job tenÃa. Leamos Job 1:10-12: «¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Dijo Jehová a Satanás: He aquÃ, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.» Note que el enemigo respeta el cerco que Dios habÃa colocado alrededor de Job; eso nos da una idea de cómo proteger nuestros bienes, nuestra familia y nuestra salud. Unamos lo anterior a lo dicho por Jesús en Mateo 17:20 «Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquà allá, y se pasará; y nada os será imposible». El resultado de esta suma es que podemos pedirle al Todopoderoso que coloque un cerco similar al que tenÃa Job sobre nosotros y nuestros bienes, de tal manera que el enemigo no nos pueda tocar, a menos que Dios le dé permiso.
Como testimonio puedo decir que hace años el Señor me dijo que no me iban a quitar nada, no me dijo a qué se referia explÃcitamente, pero desde entonces, cada vez que enfrentamos alguna situación adversa declaramos esa palabra, inclusive sobre los miembros de la congregación que el enemigo ha querido desviar declaramos Juan 10:28-29 «Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.»
Oración: Amado Padre, el cerco que tienes alrededor de mi familia, mis pertenencias y mi salud, nadie puede traspasarlo, amén.
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabidurÃa y entendimiento. …
Palabra sazonada con sal Romanos 10:12
SALVACIÓN AL ALCANCE DE TODOS
«Porque no hay diferencia entre judÃo y griego, pues el mismo …
Palabra sazonada con sal Juan 18:5
DEIDAD DE JESÚS
«Le respondieron: A Jesús nazareno. Jesús les dijo: Yo soy. Y estaba tambi�…
Palabra sazonada con sal Proverbios 15:15
CONSUELO AL AFLIGIDO
«Todos los dÃas del afligido son difÃciles; mas el de corazón contento…