Palabra sazonada con sal Salmos 44:3

NO CON ESPADA

«Porque no se apoderaron de la tierra por su espada, ni su brazo los libró; sino tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro, porque te complaciste en ellos.» Salmos 44:3

Cuando el pueblo de Israel comenzó la conquista de la tierra prometida eran un pueblo que no estaba preparado para la guerra y la conquista, ellos venían de ser esclavos en Egipto y luego de haber vagado cuarenta años en el desierto, no tenían experiencia en combate, pero eso no era un impedimento para que Dios cumpliese su promesa, porque no era por las fuerzas del pueblo, sino por el poder del Espiritu Santo. En múltiples oportunidades las personas en la Biblia hacen proezas que por sus propios medios no hubieran logrado. Esa presencia del Espiritu Santo marcó la diferencia, por ejemplo, para que Gedeón con solo trescientos guerreros ganara la batalla a un ejército de 132.000 soldados madianitas. Tenemos otros casos como el de Sansón, quien con una quijada de burro mató a mil filisteos, o las hazañas de Elías, quien hizo descender fuego del cielo para consumir el holocausto en su batalla contra los cuatrocientos profetas de Baal. En el Nuevo Testamento tenemos la historia de los discipulos que en el día de Pentecostés hablaron diversas lenguas que no habían aprendido por instrucción humana, también vemos a Pedro caminando sobre las aguas, a Pablo resucitando a Eutico, o a Felipe siendo traspuesto de una ciudad a otra sin haber dado un paso.

Cuando confiamos en el Espíritu Santo y en lo que Él puede hacer por medio de nosotros, entonces se cumplirá la promesa que Jesús dejó para usted y para mi en Juan 14:12 «De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.» Y eso de que Jesús iba al Padre era para que se cumpliera la venida del Espiritu Santo sobre nosotros, según leemos en Juan 16:7 «Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.» El sentido de que el Espiritu Santo viniese sobre nosotros lo tenemos en Hechos 1:8 «pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espiritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra»

Oración: Amado Padre, gracias porque sabemos que haremos proezas por medio del Espíritu Santo que habita en nosotros, amén

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Bladimir Sabas Sánchez Cedeño

es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …

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