«Pues tú nos has guardado de nuestros enemigos, has avergonzado a los que nos aborrecian.» Salmos 44:7
Los cristianos somos muy frecuentemente criticados por quienes no comparten nuestra fe, pero tienen más claro que nosotros la importancia del testimonio; de este depende si quienes nos critican son avergonzados o lo somos nosotros. Sabemos que cuando nos enfrentamos al enemigo y a sus lacayos, Dios nos ha dado la victoria de antemano, según leemos en Romanos 8:37: «Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.» Y añade Colosenses 4:15: «у despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.»
En muchas ocasiones hemos escuchado decir que los no creyentes no leen la Biblia, pero si nos leen a nosotros. Esto significa que ellos esperan de nosotros determinado comportamiento, por ejemplo, que no haya en nosotros murmuración, ni prestemos a chismes y habladurías, esperan que seamos amables con todos, sin importar el trato que recibamos a cambio; esperan que nuestra vestimenta sea decorosa, sin descotes agresivos o ropa tan ceñida que se note nuestro cuerpo, y así un largo etcétera. Podríamos decir que ellos tienen un estándar más alto que el que tenemos nosotros mismos. Nuestro estándar tiene que ser la Palabra de Dios, por ejemplo, en Filipenses 4:8: «Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.»
Podemos decir, entonces que, así como Dios avergüenza al enemigo dándonos victoria aún antes de la batalla, nosotros estamos llamados a avergonzarlos con nuestro testimonio y este depende enteramente de nosotros, porque no somos autómatas en manos de un Dios caprichoso, tenemos libre albedrio para decidir si honramos a Dios con nuestro diario vivir o somos motivo de vergüenza.
Oración: Amado Padre, ya Tú has avergonzado al enemigo venciéndolo en la cruz, nos corresponde a nosotros avergonzarlo con nuestro testimonio, amén.
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
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