«Oye, hija, y mira, e inclina tu oído; olvida tu pueblo, y la casa de tu padre» Salmos 45:10
Quienes queremos trabajar en la obra de Dios debemos olvidarnos de todas las cosas, incluyendo a nuestra familia, para cumplir los planes que Dios tiene con nosotros. Esto debemos hacerlo sin dudar.
La duda sobre nuestro llamado o sobre nuestra fe es algo que no le agrada a Dios. Leamos lo que dice Lucas 9:62 «Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.» Para entender mejor lo que Jesús quiere enseñar, es necesario ver los tres versos anteriores a este: «dijo a otro: Sígueme. Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios. Entonces también dijo otro: «Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa.» La primera persona dice que lo deje ir a enterrar a su padre, esto, de por sí, no es malo, pero la respuesta de Jesús nos revela que ya no puede hacer nada por su padre si no tuvo fe mientras estaba vivo; lo que debe hacer ahora es predicar el Evangelio a los que tienen todavía oportunidad de salvarse. La siguiente persona le dice que lo deje primero ir a despedirse de los de su casa antes de seguirlo, pero esto puede hacer que su familia lo persuada de que es mejor quedarse con ellos que ir con Jesús.
La frase de que no debemos mirar atrás una vez que tenemos las manos sobre el arado nos hace ver que Jesús pide una entrega total, pero esa entrega total tiene sus recompensas, no solo en lo espiritual, sino también en lo material, porque el obrero es digno se su salario.
Amado Jesús, te seguiré sin mirar atrás, amén.
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
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REVELADO
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CUERPO Y ESPÍRITU
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