Palabra sazonada con sal Salmos 46:4

NUEVA JERUSALÉN

«Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, el santuario de las moradas del Altísimo.» Salmos 46:4

La ciudad de Dios es Jerusalén porque en ella estaba el templo y el arca de la alianza, podemos leer en Salmos 48:1 «Grande es Jehová, y digno de ser en gran manera alabado en la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo». Sin embargo, esta ciudad no tiene ríos, sino arroyos que solo llevan agua en época de lluvia.

Surge entonces una pregunta: ¿a qué río se refiere este versículo que está en la ciudad de Dios? Este es un versículo inspirado por Dios, referido a la Nueva Jerusalén, que bajará del cielo después de que la tierra pase. Leamos lo que nos dice Apocalipsis 21:1-2: «Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo, Juan, vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.» Y del río nos habla Apocalipsis 22:1 «Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero».

Esa nueva Jerusalén es la morada definitiva para los creyentes. El verso 3 de Apocalipsis 21 dice: «Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios»

Amado Padre, quiero ser parte de los habitantes de tu ciudad, perdona mis pecados y escribe mi nombre en el libro de la vida. Amén.

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Bladimir Sabas Sánchez Cedeño

es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …

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