«En sus palacios Dios es conocido por refugio.» Salmos 48:3
Dios es nuestro refugio en tiempos de aflicción. Cuando el enemigo quiere atacarnos, acudimos a Él, que es la mejor y mayor protección que podemos tener. Leamos Isaías 41:10: «No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia».
La promesa de este versículo es que Él nos fortalece; es decir, que nos dará la fuerza necesaria para avanzar en medio de las dificultades. No dice que quitará el problema, sino que nos dará las fuerzas para seguir. Luego nos dice que nos ayudará: veamos lo que expresa Hebreos 13:6: «De manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que pueda hacerme el hombre».
Posteriormente, la Escritura nos dice que nos sustentará, manteniéndonos firmes en medio de la tormenta. Así se cumple lo prometido en Isaías 43:2: «Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y cuando pases por los ríos, no te inundarán. Cuando andes por el fuego, no te quemarás ni la llama te abrasará».
Por todo lo anterior, podemos estar tranquilos y confiar en lo que dice Salmos 46:1: «Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones».
Amado Padre, eres la Roca inconmovible en la que me sustento; no temeré mal alguno. Amén.
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
Palabra sazonada con sal Salmos 48:3
PROTECCIÓN
«En sus palacios Dios es conocido por refugio.» Salmos 48:3
Dios es nuestro …
Palabra sazonada con sal Job 29:19
NAVEGAR EN SUS AGUAS
«Mi raíz estaba abierta junto a las aguas, y en mis ramas permanecía el…
Palabra sazonada con sal Génesis 41:49
LO ENTREGO TODO
«Recogió José trigo como arena del mar, mucho en extremo, hasta no poderse c…