🧂 “Por tanto, confesaré mi maldad, y me contristaré por mi pecado.” Salmos 38:18
Cuando Juan el bautista estaba proclamando la llegada de Jesús les decía a las personas que debían cambiar su actitud pecaminosa, leemos en Mateo 3:1-2 “En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”. De eso habla este verso, de arrepentimiento.
El arrepentimiento comienza por aceptar que hemos pecado, confesarlo delante de Dios y sentir verdadera necesidad de alejarnos de ese pecado, porque si no lo hacemos simplemente estamos teniendo un remordimiento de conciencia por el pecado, pero no el deseo genuino de enmendar nuestro camino. Mateo 3:8 nos da la respuesta de Juan el bautista de lo que se espera del arrepentido “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento”
El fruto del arrepentimiento es alejarse totalmente del pecado, Lucas 3:9 advierte “Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto se corta y se echa en el fuego”. El fruto de arrepentimiento lo describe cuando las personas le preguntan qué deben hacer, veamos los versos 10-14 “Y la gente le preguntaba, diciendo: Entonces, ¿qué haremos? Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo. Vinieron también unos publicanos para ser bautizados, y le dijeron: Maestro, ¿qué haremos? Él les dijo: No exijáis más de lo que os está ordenado. También le preguntaron unos soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y les dijo: No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario”
Amado Padre, me apartaré de todo pecado y daré frutos de arrepentimiento genuino, amén.
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
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