Abraham no quería ver a su hijo Isaac dar pasos hacia atrás, por eso le pide al criado que no lo lleve a la tierra de donde había salido él, porque conocía que las personas de su región no tenían temor de Dios, ese temor de Dios que Abraham quería en la esposa de su hijo para que su descendencia fuera bendecida.
Dios le había prometido que la tierra de Canaán sería de su descendencia.
Así mismo somos nosotros con nuestros hijos, deseamos que tengan un matrimonio estable y feliz, hijos que sean una bendición y que se cumpla la voluntad de Dios en ellos, pero más allá de eso, que al momento de su muerte se puedan reunir con el Creador, que la eternidad sea de vida eterna y no de condenación, por eso no debemos cesar de orar por ellos, para que las oraciones que se acumulan delante de Dios sean respondidas y ellos puedan conocer y amar al Altísimo.
Amado Dios, mis hijos están delante de Ti, se hecha tu voluntad en ellos, amen.
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
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