Palabra sazonada con sal Salmos 38:2

“Porque tus saetas cayeron sobre mí, y sobre mí ha descendido tu mano.” Salmos 38:2

No sabemos a ciencia cierta en qué momento escribió David este salmo, pero por el contexto se entiende que es un momento de tristeza, probablemente estaba enfermo tanto del cuerpo, como del alma, porque le dice a Dios que sus saetas cayeron sobre él y que la mano de Dios está en su contra.

Sabemos que la mano de Dios se pone en contra del creyente cuando este cae en pecado. Conocemos por la biblia que David cometió pecado al hacer morir a Urías para quedarse con su mujer. Ese doble pecado de homicidio y adulterio fue perdonado por Dios, pero trajo sus consecuencias, ya que el hijo de David producto de ese adulterio murió, pero David se arrepintió y Dios le perdonó.

Lo anterior nos trae una doble enseñanza, primero, que Dios es capaz de perdonar todo pecado que no sea la blasfemia contra el Espíritu Santo. En el caso de David, le perdonó el homicidio y el adulterio. Lo otro que nos enseña es que no podemos escapar de las consecuencias de nuestros pecados, ello puede traernos enfermedad física o del espíritu y solo el arrepentimiento genuino puede sanarnos.

Amado Padre, sé que perdonas todos mis pecados, yo enfrentaré con Tu ayuda las consecuencias de ellos, amén.

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Bladimir Sabas Sánchez Cedeño

es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …

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