«El que tarda en airarse es grande de entendimiento; mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad.» Proverbios 14:29
Una de las cosas más difíciles para todos es controlar nuestro carácter, muchas veces somos víctimas de nosotros mismos cuando nos airamos fácilmente, cuando respondemos de inmediato y sin medir las consecuencias ante cualquier situación que nos incomode, como un insulto, que se nos levante una calumnia, que recibamos una injusticia o algo por el estilo.
Una de las consecuencias de hablar a la ligera es que podemos desatar la contienda, solo una palabra de más o una mala actitud puede hacer que la otra persona reaccione de mala manera; por eso es por lo que se nos invita a ser prudentes, por ejemplo, dice Santiago 1:19 «Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse.» Note que lo dicho por Santiago coincide exactamente con el versículo inicial, ser tardos en airarnos.
El fruto del Espiritu Santo incluye la templanza, es decir, el dominio propio; este nos capacita para mantener el control sobre nuestras emociones y poder así retardar una respuesta hasta estar más calmados y pensar en las consecuencias de decir la palabra que estamos a punto de formular.
Oración: Amado Padre, mantendré el control de mis labios para no ofender a nadie, ni causar contienda. Amén.
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
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