«La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor.» Proverbios 15:1
La palabra tiene un poder que muchas veces no nos percatamos, los psicólogos en la actualidad lo han descubierto, pero la Biblia lo aseveraba desde hace miles de años. Cuando respondemos a otros de manera tosca y torpe, podemos hacer que la otra persona se enoje cada vez más y puede llegar a perder el dominio propio y desatar un altercado.
Ante lo anteriormente expuesto, nosotros como cristianos tenemos una alternativa, dar una respuesta blanda, es decir, no responder a los insultos con insultos, o a los chismes con chismes, comentaba en estos días con una persona que me decía que cada vez que se encontraba con alguien en particular, solamente escuchaba quejas sobre su conyugue, no había una palabra de agradecimiento por los años juntos, o por la familia que juntos formaron, yo le dije «cada vez que venga a ti con una queja, dile que oren juntos por esa persona». De esa manera se quitaba la palabra áspera de sus labios y era sustituida por un clamor delante de Dios por esa persona. Nosotros tenemos en nuestros labios el poder de cambiar la atmósfera donde estemos, podemos soltar una palabra de bendición que lleve a otros a bendecir también, podemos alabar a otros cuando otros los critican, podemos hablar de Jesús en lugar de hablar mal de otros.
Si respondemos a los insultos, los chismes o las ofensas con palabras que también ofendan, lo que vamos a lograr es encender el fuego de la ira, y la Palabra dice en Mateo 5:9: «Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.» Añadamos a esto lo dicho en 1 Pedro 2:23: «Cuando lo insultaban, no respondía con insultos; cuando sufría, no amenazaba, sino que seguía confiando en aquel que juzga con justicia». Algo que como cristianos estamos llamados a hacer es imitar a Jesús, esto señalado por Pedro es justamente para eso, para que callemos ante las calumnias, no nos defendamos, ¡tenemos Quien nos defienda!
Oración: Amado Padre, cuidaré cada palabra que diga para no causar ira y contienda. Amén.
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
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