«El hombre iracundo promueve contiendas; mas el que tarda en airarse apacigua la rencilla.» Proverbios 15:18
La ira es una emoción que puede ser impulsada por alguna situación que nos desagrada, bien sea una amenaza o algo que consideramos una injusticia. En cualquier caso, al ser una emoción, está sujeta a nuestra voluntad.
La respuesta a esta situación viene de dos maneras, la primera es aprender a controlar la ira, mantener la serenidad mientras buscamos una solución a la situación mediante argumentos honestos y sinceros. La segunda es no permitir que escale o permanezca y se transforme en odio. Note que la segunda parte del versículo habla justamente de tardar en airarse, es decir, mantener esa emoción bajo control. De ninguna manera nos dice que no debemos sentir ira, sino saberla dominar; respecto a esto encontramos en Efesios 4:26 «Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo»
Ponga especial atención en el verso anterior, dice que no demos lugar al diablo, con lo cual nos advierte que, si el enojo nos lleva al odio, estamos permitiendo que el enemigo tenga legalidad sobre nosotros, de acuerdo a 1 Juan 3:15 «Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.»
Amado Padre, controlaré mi ira para no pecar contra Ti.
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
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