«Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios» Romanos 10:17
Cuando escuchamos testimonios sobre los milagros y las maravillas que Dios ha hecho en la vida de otros, nuestra fe se fortalece profundamente. Sin embargo, no dependemos únicamente de las experiencias ajenas para creer; también, al escuchar la Palabra cada domingo en la congregación, se nos revela la grandeza y majestad de nuestro Dios Todopoderoso, provocando que nuestra fe crezca y se afiance aún más. Por eso el versículo dice que la fe viene por el oír.
Es oportuno hablar de que tenemos sentidos físicos y espirituales. Así como escuchamos a otros hablar de la grandeza de Dios, también el mundo espiritual tiene sonidos que podemos escuchar. Un ejemplo de una persona cuyos oídos espirituales estaban abiertos es el profeta Samuel. Siendo Samuel un niño escuchó la voz de Dios que le llamaba, al principio creyó que era el sacerdote Elí quien lo llamaba, al ir adonde estaba Elí, éste le dijo que no lo había llamado, a la segunda vez que esto sucedió, Elí entendió que era Dios quien le hablaba y le dio las siguientes instrucciones en 1 Samuel 3:9 «Y dijo Elía Samuel: Ve y acuéstate; y si te llamare, dirás: Habla, Jehová, porque tu siervo oye. Así se fue Samuel, y se acostó en su lugar.»
Amado Padre, quiero escuchar Tu voz guiándome en todo tiempo, habla, que tu hijo escucha. Amén.
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
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